Hay atascos que empiezan como una simple molestia y, casi sin darte cuenta, acaban en…
¿Inquilino o propietario? 9 escenarios reales sobre quién paga un desatasco
La relación entre propietario e inquilino suele ser cordial hasta que surge un contratiempo en la red de saneamiento. Un fregadero que no evacua, un inodoro desbordado o una arqueta saturada suelen ser el detonante de conflictos económicos. ¿Se trata de una reparación por mantenimiento ordinario o de una avería estructural? ¿Quién debe asumir el coste de la factura profesional?
Como expertos con años de trayectoria en el sector, en Desatascos Domingo sabemos que la clave reside en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Según la normativa, el propietario garantiza la habitabilidad, mientras que el inquilino responde por el mal uso o pequeñas reparaciones. Analizamos 9 situaciones habituales para aportar claridad técnica y legal.
Responsabilidades derivadas del uso cotidiano
Obstrucciones por toallitas húmedas y productos de higiene
Es el motivo más frecuente de aviso. Aunque se comercialicen como desechables, las toallitas no se desintegran y colapsan los sifones. En este escenario, la responsabilidad recae sobre el inquilino, ya que se considera un uso negligente de las instalaciones que el propietario no debe costear.
Acumulación de vello y restos orgánicos en el baño
El mantenimiento de los botes sifónicos y las rejillas de la ducha entra dentro de las «pequeñas reparaciones» por uso. Si el agua deja de fluir por restos de jabón o vello tras meses de ocupación, el inquilino debe gestionar y abonar la limpieza técnica.
Saturación del fregadero por grasas y aceites
Si al intervenir detectamos una solidificación de grasas vertidas por el desagüe de la cocina, el coste es imputable al inquilino. Se considera una consecuencia directa de los hábitos domésticos y no un fallo en la infraestructura del inmueble.
Averías estructurales y fallos del inmueble
Deterioro por raíces en tuberías exteriores
En viviendas con jardín, es común que las raíces quiebren las tuberías buscando humedad. Al ser un daño estructural ajeno al control del habitante, la reparación y el desatasco corresponden íntegramente al propietario.
Exceso de cal y sedimentos antiguos
En zonas con agua dura, las tuberías reducen su sección por cal acumulada durante décadas. Si un inquilino entra a vivir y el sistema falla al poco tiempo, se entiende que el problema era preexistente y el propietario debe costear la adecuación de la red.
Defectos de construcción o pendiente insuficiente
Existen redes con errores de diseño que favorecen atascos constantes por falta de gravedad. Al ser un defecto de la finca, el propietario debe sufragar las limpiezas recurrentes para mantener la funcionalidad de la vivienda.
Conflictos en sistemas comunes y compartidos
Rotura o atasco en la bajante comunitaria
Si el problema se localiza en la columna vertical del edificio, la responsabilidad es de la Comunidad de Propietarios. Es vital realizar una inspección de tuberías con cámara para certificar que el punto de conflicto es una zona común y tramitarlo con el seguro del edificio.
Fosas sépticas y su tiempo de ocupación
Si la fosa requiere un vaciado al inicio del contrato, la falta de previsión es del propietario. No obstante, si el vaciado es necesario tras un año de uso normal y funcionaba correctamente al entrar, suele considerarse un gasto de mantenimiento a cargo del inquilino.
Inundaciones por rotura de tubería empotrada
Si una tubería revienta dentro de un tabique sin manipulación previa, el propietario (o su seguro) debe cubrir la reparación y los daños derivados, al tratarse de un elemento estructural de la vivienda que ha fallado de forma espontánea.
Prevención técnica para evitar discusiones
Para evitar que una avería técnica acabe en un conflicto legal, la prevención es la estrategia más inteligente. Antes de formalizar un alquiler, es recomendable que el propietario solicite una limpieza de tuberías profesional. Esto garantiza que el inquilino recibe la red en perfecto estado y establece un historial de mantenimiento claro.
Ante el primer síntoma de drenaje lento, es vital actuar con rapidez. Un pequeño atasco se resuelve de forma económica, pero si se permite que avance, puede derivar en roturas costosas. Si reside en la capital catalana, nuestro servicio de desatascos en Barcelona puede emitir un diagnóstico objetivo que ayude a ambas partes a llegar a un acuerdo basado en evidencias técnicas, protegiendo la inversión de uno y la tranquilidad del otro.
